Cuando hablamos de animales venenosos, siempre nos vienen a la mente en primer lugar las serpientes, pues algunas de ellas tienen fama de ser enormemente peligrosas, como las cobras, víboras, cascabel, mamba negra, taipan o la que posee el veneno más potente: la serpiente marina.
Sin embargo, hay animales más venenosos, es decir, con venenos más potentes, como ciertas ranas o medusas.
Enhydrina schistosa (arkive. org) |
Hay que tener en cuenta que la peligrosidad de un animal venenoso no sólo se valora por la potencia de su veneno, sino que también se consideran otras características que pueden hacer que una especie sea más susceptible de causar terribles daños o incluso la muerte a los seres humanos.
Por ejemplo, la serpiente marina (en concreto la serpiente marina hocicuda, Enhydrina schistosa) es el ofidio que tiene un veneno más poderoso, pero solamente ataca si se ve amenazada, mientras que una mamba negra es muy agresiva e inyecta una gran cantidad de veneno cuando muerde.
Phoneutria phera (commons.wikimedia.org) |
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Phyllobates terribilis (foto: Wilfried Berns) |
Estas ranas, que viven en las selvas centro y sudamericanas, son muy pequeñas y presentan unos llamativos colores, tienen su piel impregnada de unas toxinas neurotóxicas tan potentes que sólo el roce puede provocar graves trastornos en un ser humano e incluso la muerte en ciertos casos.
Su nombre se debe a que han sido muy utilizadas por los indígenas de estas selvas para impregnar sus flechas.
La más terrible de estas ranas es la rana dardo dorada (Phyllobates terribilis), que es considerado el vertebrado más venenoso del planeta, pues un solo ejemplar contiene en su piel veneno suficiente para matar a 40 personas.
Se han documentado muertes de perros que ha rozado con su hocico a este animal.
Sin embargo, hay un animal aún más venenoso que las ranas dardo: la AVISPA MARINA (Chironex fleckeri), una especie de medusa que es actualmente considerada el animal más venenoso de la Tierra.
Chironex fleckeri, el animal más venenoso del planeta (foto: Guido Gautsch, coomons.wikimedia.org) |
Viven en aguas tropicales de los océanos Índico y Pacífico, siendo más abundantes en Australia.
Al ser prácticamente transparentes y con tonos azulados, son casi invisibles en el agua, de ahí que resulten muy peligrosas.
Las medusas pertenecen al filo (tipo) "Cnidarios", que son animales muy primitivos y simples y que presentan una característica común de la que deriva su nombre: en sus tentáculos contienen multitud de células urticantes, llamadas Cnidoblastos (knide, en griego, significa ortiga), de las que sobresale un aguijón microscópico cuyo extremo inferior se encuentra sumergido en una vacuola que contiene veneno.
Así, el roce de estas células con cualquier ser vivo hace que los aguijones se claven en su superficie, envueltos en el veneno, que sale propulsado. Esto mecanismo les sirve a las medusas para atrapar e inmovilizar a sus presas.
Una buena parte de los venenos de medusas solamente producen irritaciones más o menos dolorosas en la piel de los seres humanos, pero algunas especies contienen tóxicos mucho más potentes, que pueden llegar a causar serios trastornos e incluso la muerte, como es el caso de la Carabela portuguesa (Physalia phisalis).
Sin embargo, el veneno de la avispa marina es el más potente conocido hasta la fecha, de manera que el simple roce con la piel, además de resultar muy doloroso en principio, desencadena al cabo de media hora unos fuertes dolores por todo el cuerpo y unas graves alteraciones circulatorias que acaban con la muerte por embolia cardiaca.
Si el veneno llegase a penetrar en la sangre, causaría la muerte en pocos minutos.
Sólo se conoce un tratamiento que funciona bastante bien si se aplica con rapidez, evitando la muerte en la mayoría de los casos y disminuyendo los dolores y consiste en bañarse en vinagre (aunque no se conoce exactamente cuál es el efecto concreto de este ácido sobre la piel o el veneno).