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La neuroglía: no todo son neuronas



El sistema nervioso no sólo son neuronas


Las neuronas necesitan asistencia de otras células


El conjunto de éstas se denomina Neuroglía





Las células del Sistema Nervioso

Es conocido que el sistema nervioso está constituido por neuronas, pero es un error común pensar que sólo estas células se encuentran en el mismo.
De hecho, hay otras células, de varios tipos, que son unas 10 veces más abundantes y que desempeñan diversas funciones esenciales para el mantenimiento y correcto funcionamiento de todo el sistema (aunque existen diversas teorías sobre su posible intervención en procesos neurológicos complejos).

El término "Neuroglía" fue ideado por el eminente histólogo alemán Rudolph Wirchow (uno de los creadores de la Teoría Celular), para referirse a toda la sustancia del sistema nervioso en la cual se encontraban inmersas las neuronas (es decir, todas las estructuras y células no nerviosas del sistema nervioso).

Gracias a las técnicas de tinción con sales de oro y plata, muy perfeccionadas por Ramón y Cajal, estas células pudieron ser vistas con detalle al microscopio y así, uno de sus discípulos, Pío del Río Hortega llegó a identificar numerosas células de la glía, estableciendo que podían clasificarse en tres tipos: Astrocitos, Oligodendrocitos y Microgliocitos. Esta clasificación se mantiene hoy día a grandes rasgos, con ligeras modificaciones.

En consecuencia, podemos dejar claro que el sistema nervioso está constituido por dos grandes conjuntos de células: la neuronas (de las que hay multitud de tipos) y las células de la neuroglía.
Las neuronas son las que se encargan de la transmisión del impulso nervioso y las células neurogliales desempeñan misiones de protección, sostén, nutrición, defensa y ayuda a la transmisión del impulso.



Tipos de células gliales

Como ya se ha anticipado, las células de la neuroglía se clasifican en los tres grandes grupos citados.
Cada uno de estos tipos de células tienen un aspecto particular y desarrolla una función muy específica dentro del sistema nervioso.
Describamos de forma sencilla cada una de ellas:
Esquema de los tipos de células gliales
("researchgate.net")

Astrocitos

Fueron observados, dibujados y descritos por S. Ramón y Cajal. Comprobó que no eran neuronas y se encontraban muy cerca de ellas. Como se ve en los dibujos que realizó, tienen una característica forma estrellada, de la que surgió su nombre (de "aster", estrella, y "citos", célula").

Son las células gliales más abundantes y se encuentran principalmente el el sistema nervioso central (SNC) y la médula espinal.

Se distinguen dos tipos:
Tipos de astrocitos
según Del Río Hortega
  • Astrocitos protoplasmáticos: con numerosas prolongaciones gruesas y ramificadas (izquierda de la imagen). Se encuentran principalmente en la sustancia gris.
  • Astrocitos fibrosos: como se aprecia en dibujo de la derecha de la imagen, presentan menos prolongaciones, que además son más finas y menos ramificadas que las de los anteriores. Se localizan en la sustancia blanca.
Se han identificado astrocitos de un aspecto mixto entre ambos, que algunos califican como un tercer tipo y que se encuentran en los límites entre la sustancia gris y la blanca.



Sucesivos estudios sobre estas células han ido desvelando que desempeñan diversas funciones fundamentales en el SN.
Inicialmente se comprobó que casi siempre se encuentran muy unidos a los vasos sanguíneos, a veces por el cuerpo y generalmente a través de las prolongaciones, que tienen unas terminaciones ensanchadas que se unen estrechamente a la pared externa de las arterias y que se denominan "pie chupador de Achúcarro", en honor a su descubridor, Nicolás Achúcarro, otro de los discípulos de Cajal y la brillante Escuela Española de Histología.
Esta estructura permite absorber los nutrientes de la sangre de una forma selectiva y trasladarlos a las neuronas. Se puede decir que las células nerviosas están tal altamente especializadas en su función que necesitan de éstas para que seleccionen los nutrientes y los pongan a su disposición.
Por tanto, no sólo se trata de una función nutricional, sino también de barrera de selección, que sólo permite que entren en el tejido nervioso determinadas sustancias de la sangre. A esto se le denomina Barrera Hematoencefálica (BHE), que sería todo el conjunto de los astrocitos encargados de filtrar lo que puede pasar de la sangre al tejido y lo que no.















Astrocitos envolviendo con sus prolongaciones a las neuronas y conectando con los vasos sanguíneos (dibujos de S. Ramón y Cajal, propiedad del "Instituto Cajal")


Además de esta función esencial, se ha comprobado que los astrocitos también se encargan de reparar el tejido dañado, destruyendo los restos muertos y reproduciéndose en grandes cantidades para cerrar la herida, evitar provisionalmente la pérdida de sangre y rellenar el espacio dañado. Se cree que también producen sustancias que favorecen la regeneración de las neuronas en estas zonas dañadas.

También desempeñan una importante función de soporte de las neuronas, ya que se encuentran muy próximas a ellas y son muy abundantes, dando consistencia a un tejido que de por sí es especialmente blando.
Esto, al mismo tiempo, sirve igualmente como una especie de aislamiento para las neuronas y las conexiones entre ellas, asegurando que los neurotransmisores no se dispersen fuera de la zona en la que deben actuar.

Aún se siguen proponiendo nuevas funciones que podrían desempeñar estas células gliales y que se encuentran en estudio.




Microgliocitos

Las células de la microglía se caracterizan, como su nombre indica, por ser de muy pequeño tamaño.
También presentan algunas prolongaciones y representan, en condiciones normales, alrededor del 5% del total de las células de la glía.

Células de la microglía (muy pequeñas y
coloreadas de negro) rodeando a las
neuronas
(dibujo de S. Ramón y Cajal, propiedad
del Instituto Cajal)
Constituyen un sistema de defensa propio del SN, muy adecuado para realizar una respuesta inmediata ante cualquier tipo de infección del tejido. Esta función la llevan a cabo gracias a que su pequeño tamaño les permite una gran movilidad y la capacidad de introducirse por todos los resquicios del tejido nervio y llegar a cualquier punto dañado
Además, en el momento en que se detecta una alarma, proliferan rápidamente, hasta llegar a una proporción del 20% del total de células gliales.

Su intervención consiste en la fagocitosis (introducir partículas extrañas en su citoplasma y digerirlas) de bacterias, virus y cualquier resto de tejido dañado que pueda resultar tóxico. Es decir, actúan del mismo modo que los macrófagos de la sangre, células especializadas en la fagocitosis de todo tipo de partículas extrañas y que se concentran en las heridas o cualquier otra zona en la que se puedan introducir elementos tóxicos para el organismo.

Además de su rápida reacción, su proliferación y la fagocitosis, producen sustancias antiinflamatorias y también productos denominados "neurotróficos", que estimulan la regeneración del tejido dañado.


Oligodendrocitos

Son células de menor tamaño que los astrocitos y también menos abundantes, aunque desempeñan funciones igualmente esenciales.

Oligodendrocitos
según Del Río Hortega
Aunque se han diferenciado tres tipos, básicamente se trata de células con una serie de prolongaciones que se extienden y envuelven los axones de las neuronas (prolongaciones de éstas, largas no ramificadas y por las que sale el impulso nervioso hacia otras células).

Fue Pío del Río Hortega el que descubrió la presencia de estas prolongaciones características en estas células (ver dibujo), que les permiten "abrazar" los axones neuronales para protegerlos.

Esta envoltura que forman se denomina "Vaina de Mielina", ya que en estos brazos esta sustancia (un lípido complejo que contiene ciertas proteínas y también algún glúcido) es especialmente abundante.

Los brazos de numerosos oligodendrocitos envuelven tramos de un axon, dando lugar a una especie de membrana discontinua.
Esta membrana es algo similar (aunque mucho más perfecto) a la envoltura plástica de un cable eléctrico, de forma que además de proteger la delicada prolongación neuronal, sirve de aislante eléctrico y facilita y acelera la transmisión del impulso nervioso.

Oligodendrocitos y vaina de mielina
("wikipedia.org")
Estas células gliales se encuentran solamente en el SNC, aunque los axones del SNP (periférico) también cuentan con su vaina de mielina.
Pero esta vaina está formada por otro tipo de células, las denominadas "Células de Schwann", en honor a su descubridor, Theodor Schwann (otro de los científicos responsables de la importantísima "Teoría Celular, junto a Schleiden y Virchow).

A diferencia de los oligodendrocitos, las células de Schwann carecen de prolongaciones y es el cuerpo celular en su totalidad el que elvuelve una zona del axón de una neurona.
Esto es posible gracias a que son células planas, con sólo un ligero abultamiento donde se encuentra el núcleo, de modo que son una especie de lámina que se enrolla dando varias vueltas alrededor del axón.
De este modo, las prolongaciones nerviosos, más expuestas por encontrarse fuera del SNC, cuentan con una protección más gruesa, aunque muy similar en su composición (mielina) y en su estructura, ya que igualmente forman envolturas discontinuas (los espacios que quedan entre envoltura y envoltura, tanto en este caso como en el de los oligodendrocitos, se denominan "Nodos de Ranvier").

La principal diferencia entre estos dos tipos de células protectoras de las fibras nerviosas estriba en que mientras un oligodendrocito puede rodear con sus múltiples prolongaciones a gran cantidad de segmentos de un mismo axon, o de varios, cada célula de Schwann solamente envuelve un fragmento de un único axón. Esto se justifica, como se acaba de decir, por la mayor necesidad de protección de las estructuras nerviosas que se encuentran fuera del SNC (que ya cuenta con sendos recubrimientos óseos, el cráneo y la columna vertebral).


Células de Schwann y vaina de mielina
("socratic.org")