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Un ejemplo de selección artificial


El cambio en las poblaciones de polillas moteadas del abedul (Biston betularia) en Inglaterra es un excelente ejemplo de cómo evolucionan los seres vivos para adaptarse a las condiciones cambiantes del entorno

(aunque en este caso, el cambio en las condiciones vino provocado por el ser humano, por eso hablamos de selección artificial)

Biston betularia es una especie abundante en los bosques europeos y presenta un excelente mimetismo, pues su coloración moteada le proporciona un aspecto idéntico al de la corteza cubierta de líquenes de los abedules, de manera que es prácticamente invisible para sus depredadores (aves insectívoras).
Biston betularia moteada sobre la corteza de un abedul
(ukmoths.org)

En 1845 se capturó por primera vez un ejemplar de color negro, desconocido hasta entonces, en los alrededores de Manchester, una ciudad en la que empezaba a desarrollarse una importante industria (más adelante se comprobaría que en realidad las polillas negras ya existían antes, pero en un número tan bajo que aún no habían sido descritas por los científicos).En los años siguientes se comprobó que en los grandes centros industriales de Inglaterra se emitían ingentes cantidades de hollín a la atmósfera como resultado de la combustión del carbón. Esto provocó una gran mortalidad entre los líquenes de los alrededores de estos lugares y el ennegrecimiento de las cortezas desnudas de los árboles y de las rocas.
Al mismo tiempo, en estos lugares aparecían cada vez más ejemplares de esta variedad negra de Biston betularia, llegando a superar en número a las polillas de color normal en la mayoría de los bosques cercanos a los centros industriales, llegando incluso a constituir el 98% de la población total de polillas en ciertos lugares muy contaminados.


H.B.D. Ketlewell
(wolfson.ox.ac.uk)
A partir de estos datos, el científico H.B.D. Kettlewell realizó un minucioso estudio para determinar los motivos del incremento repentino de las polillas negras, en detrimento de las de color normal.

Kettlewell supuso que la coloración de las mariposas les proporcionaba una notable capacidad mimética, que les servía de camuflaje frente a las aves insectívoras. Por este motivo eran tan raras las polillas negras: posadas sobre una corteza de árbol cubierta de líquenes su color destacaba mucho sobre el fondo claro y resultaban muy fáciles de localizar para los depredadores, al contrario que las normales, cuyo color se confundía con el de los líquenes y eran casi invisibles. Sin embargo, en las zonas contaminadas, con los árboles y rocas desprovistos de líquenes y cubiertos de hollín, las polillas negras eran mucho más difíciles de localizar que las claras y por eso se habían invertido las proporciones de ambas poblaciones.

El caso de la polilla del abedul (Biston betularia) ilustra el funcionamiento de la selección natural, ya que si la corteza del árbol está limpia, mueren las polillas negras, pero si la corteza está sucia, morirán las blancas. Tomada de bioinformatica.uab.es
Ejemplares de Biston betularia moteada y oscura sobre una corteza ennegrecida por hollín
(Proyecto Biosfera, cnice.mec.es)
Esta idea se encontró con una fuerte oposición por parte de algunos eminentes entomólogos, pues afirmaban que nunca se había observado a un pájaro capturar a un ejemplar de Biston betularia. A pesar de ello, decidió comprobar si esta suposición era cierta o no.
Para ello, llevó a cabo varios experimentos utilizando diversos métodos de marcaje, captura y recuento de polillas. En resumen, la esencia de sus experiencias consistió en delimitar dos zonas de estudio, una industrial (Birmingham), donde predominaba la variedad negra, y otra rural no contaminada (Dorset), donde prácticamente todas la polillas eran claras; en ambos lugares colocó ejemplares claros y negros en la corteza de los árboles. Tanto al recapturar los ejemplares marcados, como cuando consiguió filmar a los pájaros insectívoros en acción, demostró que, habiendo el mismo número de polillas claras y oscuras, en las zonas contaminadas los pájaros capturaban muchos más ejemplares claros que negros, mientras que en las zonas no contaminadas ocurría al contrario.

Así demostró que su hipótesis era cierta.
Posteriormente se verificó en otros lugares de Inglaterra y USA, obteniéndose las mismas conclusiones.

Además, una vez comprobado que las polillas negras suponían, por término medio, el 95% de la población total de Biston betularia en las zonas industrializadas, en la década de los 60 se apreció un incremento de la proporción de polillas claras, como consecuencia de una serie de medidas de control de la contaminación atmosférica que se tomaron en Inglaterra y que redujeron de forma importante las emisiones de hollín.


Moraleja: Darwin tenía razón, pues ninguna de las dos variedades es superior a la otra, sino que dependiendo de las condiciones ambientales una u otra tendrá mayores posibilidades de supervivencia debido a su coloración.


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